Si entre los dedos se me escapa volando una flor, yo la dejo que me marque el camino.

sábado, 11 de abril de 2015

Tanteando

Camino sin rumbo. Mi vida ha llegado a ser mi propia guía. Veo mis pasos atrás pero ninguno aparece delante de mí. Me duele la espalda, todos estos años se han ido acumulando poco a poco y, aunque no lo parezca, el tiempo pasa y pesa.
Son tantas las cosas que han quedado tan atrás...

Esas caras que formaban parte de mi día a día, ahora ya simplemente son sombras.

Esos lugares que me traen cien mil buenos recuerdos y, antes de que me dé cuenta, me ponen todos los pelos de punta.

Esos sabores extraños y prohibidos, que sin quererlo han pasado a ser una parte necesaria para mi esencia.

Esas sensaciones que sólo vale la pena sentirlas por primera vez.

Todo es tiempo, nada existe.
(Lo peor de todo es que me he dado cuenta ahora).