Ojalá todo fuese como un campamento de verano. Todo. Llegar a un lugar lleno de desconocidos y antes de darte cuenta empezar a querer sin frenos. Poder ser tú mismo, sin rencores ni prejuicios. Saber que se va a acabar pero vivir sin pensarlo. Me encantaría que inventasen unos quince días infinitos, que nunca se acabasen. Como esto es muy difícil, me basta poder recordar cada detalle durante el resto de mi vida. Y es así. No voy a ser capaz de olvidar nada de lo ocurrido. Cada gesto y cada mirada. Cada sonrisa. Cada beso y cada abrazo. Cada olor y sabor. Cada paso, cada sueño y cada amanecer. Todo ha sido increíble. Poco a poco pasarán días, meses y años. Iremos olvidando muchas cosas, pero nadie olvidará que estos días han sido increíbles, no perfectos, pero si especiales.
No hay comentarios:
Publicar un comentario