Cuantas veces jugamos a mirarnos y a decirlo todo con una sonrisa. Demasiadas, para mi gusto. Pero a mi me bastaba, me llenaba. Para mi era posible aquel mañana de días interminables jugando a no conocernos. Todo eso se acabó, por la pequeña distancia que hay entre amar y odiar. Ahora solo nos queda elegir entre volar o caer. No se tú, pero yo voy en picado.
Diez
No hay comentarios:
Publicar un comentario