Entonces llega esa llamada. Te aferras a ella y la utilizas como bote salvavidas. Porque eso es lo que hace, te salva la vida. Consigue ponerte los pies en el suelo, abrazarte, acariciarte y decirte que todo va a salir bien. Te saca una sonrisa y te seca las lágrimas. Una llamada como ésta, en el momento oportuno, es una de las mejores cosas que puede hacer alguien por ti.
-gracias
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