Años de firmeza y de compañía. Aprender de nuestros errores. Saber que todo es todo, y que decir siempre es pedir demasiado. Me has enseñado a crecer sin tocar el techo, llegando a lo más alto. Me has enseñado a ver el mundo desde otros ojos. Aprendimos a reír y a llorar. Y lo más importante: aprendimos a amar sin límites establecidos, marcando nosotros mismos el final. Y de eso se trata. Ya está, hemos ganado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario